Ansiedad por la salud: hipocondría

Ansiedad por la salud: hipocondría

Si alguna vez te has notado un bulto o has dudado del tamaño de una mancha en tu cuerpo y te has sentido inquieto hasta que la visita a tu médico ha descartado que fuera patológico, has sentido una décima parte de la ansiedad que sufre alguien con un trastorno de ansiedad por la salud, también conocido como hipocondría.

La mayoría de la gente se estresa ante temas de salud. A nadie le gusta la idea de caer enfermo ni de tener que acudir al centro de salud o pasar por determinados procedimientos médicos. No obstante, cuando hablamos de hipocondría nos referimos a estos mismos miedos pero llevados al extremo y que aparecen prácticamente a diario, aunque no haya motivos objetivos para ello. La propia salud, y a veces también la de las personas de alrededor, se convierte en un tema central. Quien tiene hipocondría se encuentra a menudo pensando sobre su cuerpo, cómo funciona, si está bien o no, cuándo sintió lo mismo por última vez, que va a ser grave, que los médicos no detectan lo que es… y esto hace que viva angustiado.

Seguro que es grave

Cuando digo miedos llevados al extremo quiero decir eso, al mayor extremo al que se puede llevar un problema de salud: la muerte. La persona con hipocondría no solo está convencida de padecer una enfermedad (y a veces varias) sino que se trata de una enfermedad grave que le llevará a la muerte. Hay quien incluso se imagina lo horrible que será la evolución de la enfermedad, que ningún tratamiento dará resultado y se deteriorará hasta morir. Todo esto a partir de lo que creen que es un indicador de cáncer, sida, enfermedad cardiovascular, neurodegenerativa o cualquier patología que lleve a la muerte.

Para desencadenar los miedos basta con una peca, un ganglio, un dolor de cabeza…lo que la persona crea que es un cambio en su cuerpo, que antes no estaba, que es más grande; en definitiva, que es un síntoma de enfermedad. A partir de aquí comienza a pensar que es grave, que van a diagnosticarle esa enfermedad y no tendrá cura. Esto tiene como consecuencia malestar emocional en forma de ansiedad y miedo.

Las comprobaciones

El convencimiento de estar padeciendo una enfermedad grave es tal que lleva a realizar muchas comprobaciones para confirmar o descartar que sea así. Por desgracia, aunque estas comprobaciones descarten que se trate de algo patológico, una persona con hipocondría continuará haciéndolas porque no se queda tranquila. Durante unos minutos u horas se calmará, pero a la larga el miedo volverá y las comprobaciones también.

Observarse el cuerpo, tocar determinadas zonas, comparar con el cuerpo de otros, pedir a familiares que den su opinión, acudir frecuentemente al médico son algunos ejemplos de comprobaciones.

Si la salud te preocupa más que a las personas de tu alrededor hasta el punto de provocarte angustia casi a diario que te lleva a hacer cosas como explorarte el cuerpo y preguntar con frecuencia a profesionales sanitarios, no dudes en consultarnos tus dudas a través de cualquiera de las vías de contacto con Lidón Psicología.

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