Ataques de ansiedad

Ataques de ansiedad

Si la ansiedad es una emoción como otra ¿por qué nos da tantos problemas? ¿Por qué hay tanta gente aquejada de nervios, ansiedad o estrés?

A la ansiedad no le ocurre nada extraño: se conecta, genera los cambios fisiológicos que toca y se desconecta. Este mecanismo funciona fantásticamente. La única pega es que a veces se conecta cuando no hace falta, es decir cuando no hay un motivo de peso como salir corriendo porque pierdo el autobús, la profesora reparte un examen sorpresa, prende fuego la papelera del despacho o voy a una entrevista de trabajo. En todas las situaciones anteriores tiene sentido que nuestro sistema nervioso nos active para movernos y pensar más rápido. No solo tiene sentido, sino que lo agradecemos, ya que nos permite echar a correr, buscar la respuesta a la pregunta o gritar pidiendo ayuda.

Características de un ataque de ansiedad

Las sensaciones que notamos en un ataque de ansiedad son las típicas que genera esta emoción: taquicardia, palpitaciones, sudoración, náuseas, tensión muscular, visión borrosa, opresión en el pecho, sensación de que falta el aire, temblores, debilidad en las extremidades, sequedad de boca.

No obstante, que aparezcan estas sensaciones corporales no es suficiente para hablar de un ataque de ansiedad. Para ello, tienen que ir acompañadas de la creencia de que la propia vida está en peligro. Dicho de otro modo, lo que creo que me está ocurriendo es que me está dando un ataque al corazón, me voy a desmayar, me estoy volviendo loca, me estoy ahogando o cualquier otra idea similar. Pensar que estoy en peligro hace que las sensaciones aumenten porque la ansiedad sigue subiendo, por lo que entramos en bucle: más miedo a las sensaciones quiere decir más ansiedad y, por tanto, más sensaciones.

Si tú o yo creemos que estamos en peligro, ¿qué haremos? Pues cualquier cosa que pensemos que va a ayudarnos a sobrevivir. Me iré a urgencias, a casa, me tomaré un ansiolítico, me sentaré en un banco, intentaré respirar diferente, empezaré a evitar ir a lugares con gente, ruido o calor como restaurantes, secuencia ataque de ansiedadcines… y también evitaré actividades que crea que harán subir mi ansiedad como el ejercicio físico, el sexo o discutir con alguien y puede que evite quedarme sola. Todo ello tiene lógica porque hace que me baje la ansiedad a corto plazo, pero precisamente es lo que mantiene el problema y volverá a darse todo el patrón de nuevo: sensaciones, creer que me ocurre algo grave, comportamientos que creo que me salvan.

¿Qué puedo hacer para acabar con los ataques de ansiedad?

En primer lugar, entender que se trata de una respuesta emocional y no de ninguna enfermedad o problema físico y, en segundo lugar, volver a la normalidad retomando gradualmente las actividades que he llegado a evitar. Esto hará que pierda el miedo a las propias sensaciones físicas que genera la ansiedad y, con ello, desaparecerán los ataques de ansiedad.

¿Quieres que tus ataques de ansiedad sean una anécdota más? Contacta con tus psicólogos en Castellón para empezar cuanto antes la terapia.

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