Conceptos erróneos sobre los psicólogos

Conceptos erróneos sobre los psicólogos

Me he animado a escribir sobre este tema después de años de escuchar determinados clichés sobre mi profesión. No me refiero a los conceptos más o menos equivocados con los que podéis cruzar la puerta de mi consulta, pues forma parte de mi trabajo aclarar cómo trabajo, cuál es mi orientación teórica o qué esperar de la terapia. Me encanta informar sobre ello para empezar la relación terapéutica desde el respeto mutuo y unas normas claras. Sin embargo, como ya he dicho, no es esta parte informativa de la terapia de la que voy a hablar, sino de actitudes que me he venido encontrando en mi vida personal y que, en ocasiones, crean para mí situaciones incómodas.

Frases que me han dicho

La psicología no es una ciencia. La psicología científica surge en 1879 en el primer laboratorio de psicología experimental situado en Leipzig y de la mano del psicólogo, fisiólogo y filósofo Wilhelm Wundt. La psicología científica sí es una ciencia.

No creo en la psicología. Desde el momento en que la psicología científica apareció a principios del siglo XX, el uso del verbo “creer” carece de sentido. Sería como decir que “no creo en la física” o “no creo en las matemáticas”.

Ir al psicólogo es como pagar por un amigo. Con esta afirmación no solo se devalúa el trabajo del terapeuta, sino que también se ofende al usuario. Se paga por unos conocimientos adquiridos tras años de formación (e inversión económica, porqué no decirlo). Se paga por una labor profesional que no es equiparable a charlar de los problemas con amigos. Es magnífico si tienes a tu alrededor personas con las que compartir tus penas y que te dan buenos consejos, pero ni una cosa ni la otra es hacer terapia.

Engañas a la gente. Si alguien parte de la idea de que “no cree en la psicología” o “no es una ciencia” ya sabemos cómo llega a la conclusión de que engaño a la gente que entra a mi consulta.

Todos los psicólogos sois iguales. Nos diferenciamos en la orientación teórica (cognitivo-conductual, psicoanálisis, gestalt, sistémica…) y también en el estilo terapéutico. Puede que tengas más “feeling” con un terapeuta que con otro, que te caiga mejor o peor y eso influye en tu motivación hacia la terapia. Del mismo modo que un dermatólogo te puede causar mejor impresión que otro, siendo los dos igual de eficaces.

Frases que me han dichoEs un negocio, vives del sufrimiento de los demás. En una sociedad capitalista como la nuestra, sí, cobramos por nuestro trabajo. Tanto los colegas que trabajan en la sanidad pública como los que trabajamos en el ámbito privado recibimos una remuneración por ello. Al igual que los abogados, los informáticos, los médicos, los profesores… ¿Diríamos que una oncóloga vive “a costa” del cáncer de otros? Creo que en este ejemplo sí vemos la barbaridad que hay tras esta afirmación.

Ir al psicólogo es caro. Resulta difícil hablar de caro o barato sin un contexto. Te invito a que indagues los precios de diferentes psicólogos en diferentes ciudades. Verás que en cada ciudad y también según el caché que considera que tiene cada uno los precios rondan por unas cifras u otras. Por ejemplo, un psicólogo en Castellón puede costarte unos 40€ como poco, mientras que en Valencia la tarifa suele comenzar por 45€. La cifra puede variar si hablamos de terapia individual, de pareja, familiar… ¿Cuánto te cobra tu médico privado por una consulta?, ¿y tu fisio?, ¿o tu gestor por una gestión?

Lo que intento hacer frente a este tema

En lo profesional lo tengo más que claro, mi labor es enseñar, guiar, dar herramientas, mostrar el camino o cualquier metáfora que te guste. Parte de mi trabajo, y que hago con gusto, es informar de qué es la psicología y qué podemos conseguir con ella.

Sin embargo, mi actitud en lo personal ha sufrido cambios. Seguramente algunos colegas de profesión salieron de la universidad como yo, ilusionados y motivados a ayudar a los demás. No solo con la formación académica sino con toneladas de empatía, paciencia y tolerancia. Pero en los últimos años, me pregunto hasta dónde tengo que llevar mi empatía y mi paciencia, ¿incluso cuando faltan al respeto a mi profesión y me acusan de timadora?, ¿cuando ceno un sábado por la noche y me presentan al amigo de un amigo dispuesto a rebatirme mi propia ciencia “de cachondeo” pero dejando claro que cree que lo que hago “no funciona”?, ¿saco una presentación y la proyecto en el restaurante para explicarle el método científico? Como podrás notar por el tono con el que escribo esto, no es algo anecdótico, es algo que me ocurre a menudo y me llama la atención poderosamente porque viviendo en la era de la información hay una tremenda desinformación y una falta educación emocional. Esa parte de ti que te dice que estás ofendiendo a los demás, que aunque sea psicóloga y sepa manejar emociones y situaciones tensas no quiere decir que lo pase bien haciéndolo, que no es el momento ni el lugar. Preguntar sobre mi profesión, ¡por supuesto!, pero no desde la soberbia ni el menosprecio. Agradezco enormemente que hayas leído todo el artículo. Te animo a que busques más información sobre la psicología científica en Youtube, blogs o literatura divulgativa.

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