¿Qué voy a encontrar si voy a terapia?

¿Qué voy a encontrar si voy a terapia?

Cualquier persona que no haya ido antes a un psicólogo se sentirá inquieta y puede que confusa sobre lo que va a ocurrir en la sesión. A menudo llegáis con la sensación de no saber por donde empezar a contar, qué será lo importante y qué no. Otros puede que tengan miedo a que se les juzgue o se les culpabilice por su problema. No temáis, porque si habéis dado con un buen profesional, será el psicólogo quien dirija la conversación y sepa indagar en lo que es relevante para conocer el problema. Nuestro trabajo no es juzgar a nadie ni buscar culpables, al contrario, es hacer que te sientas cómodo, ya que trataremos temas privados y conviene que te sientas con libertad para hablar de cualquier cosa.

No obstante, ir al psicólogo no es venir a hablar y ya está. Es decir, que no es como hablar con los amigos o con tu madre, porque nosotros nos hemos formado para saber evaluar un problema emocional. No preguntamos lo primero que se nos ocurre ni simplemente seguimos la conversación, sino que preguntamos con la finalidad de descubrir cómo se originó el problema y qué hace que se mantenga. Imagina que en nuestra mente hay un mapa conceptual o un puzle que queremos rellenar con información específica que, cuando lo completamos, nos dice “lo que le ocurre a esta persona es…”, “comenzó con este aprendizaje”, “se mantiene por refuerzo negativo”, etc.

La información que hace falta para conocer el problema y ponerle solución no viene solamente de la entrevista (el diálogo o conversación con tu terapeuta), también es común el uso de cuestionarios, tests o registros. Aunque tampoco te extrañes si no rellenas ninguno, porque no es necesario, será tu psicólogo quien decidirá si es conveniente entregarte uno de estos para recabar más información. Esto implicará que, entre sesión y sesión, tendrás que dedicar algo de tiempo a rellenarlos para entregarlos en la siguiente cita y poder progresar con la terapia.

Otra forma de recopilar información que quizá te pille de sorpresa es que tu psicólogo quiera hablar con personas de tu entorno como tu pareja o familiares. Siempre con tu consentimiento, es habitual citarles para que nos den su punto de vista y muchas veces nos cuentan cosas importantes que no hubiéramos conocido de otra forma, así que resulta de gran ayuda.

Una vez tu psicólogo tiene toda la información que necesita, te explicará a ti lo que ocurre. Cómo se inició el problema, qué hace que sigas con él y cómo solucionarlo, es decir, el tratamiento. Y es entonces cuando empiezas a trabajar seriamente, cuando tendrás que sacar tiempo y esfuerzo para poner en práctica las pautas o ejercicios que harán que superes el problema. Igual que he dicho que acudir a sesión no es venir a hablar y punto, una terapia es más que acudir a las sesiones, puesto que implica un aprendizaje y para aprender hay que practicar. Dicho de otro modo, las sesiones con tu terapeuta son una parte necesaria pero no suficiente para superar tu problema. Tendrás tareas para casa que son imprescindibles para que progreses en la terapia.
Por último, la fase de seguimiento comienza cuando el problema está superado y consiste en unas pautas finales para evitar futuras recaídas y conseguir que seas autónomo a la hora de gestionar tu propia salud mental.

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *